Hoy estreno utensilios nuevos, o mejor dicho, reestreno. Es la segunda vez que compro este pack; la primera fue para regalárselo a una amiga que se acababa de independizar. Es mejor comprarlos todos juntos que por separado. Luego, en su casa, los estuvimos probando, aunque con poca fortuna o demasiada ambición. Finalmente, hace unos días me decidí a comprarlos para mí, y esta mañana han llegado.

Lista para la faena, la cocina impoluta, como la calma que precede a la tempestad, empecé con la preparación de comida para la semana que viene. Rebosante de confianza al contar con utensilios nuevos, el antiadherente en perfecto estado, los mangos sin quemar y un brillo impecable. Los ingredientes estaban listos y el delantal firmemente anudado. ¡Nada podía salir mal!
Bueno, casi nada. Mientras trataba de encender la vitro, me di cuenta de que el mango de la sartén se movía ligeramente. ¡No puede ser! No quería quemarme media mano otra vez, así que lo ajusté rápidamente. -Parece que tú y yo tendremos una relación intensa- pensé mientras comenzaba a calentar el aceite.
Mi primera sorpresa: ¡la antiadherencia era genial! Nada se pegaba y la limpieza era pan comido, nada que ver con las sartenes viejas que han sido testigos de mi talento en la cocina. Me sentí como una verdadera chef mientras salteaba las verduras, o en realidad les hacia saltar, quien sabe. Las ollas eran resistentes y ligeras, ¡perfectas para mis músculos de espagueti!
Las cosas iban bastante bien hasta que decidí hervir agua para la pasta. Vertí el agua en la olla, la cubrí con la tapa y, tras unos minutos, quise revisar cómo iba. Al levantar la tapa, el agua se había acumulado en el borde, ¡y al inclinar la olla, se vertió por toda la vitrocerámica!
A pesar de todo, la olla y las dos sartenes funcionaban bien. La distribución del calor era uniforme, así que no se quemaba una parte mientras otra quedaba un poco menos hecha. Claramente, necesitaba mejorar mis habilidades, pero el pack no me estaba defraudando. Incluso me aventuré a probar una receta que siempre salía genial: pollo al ajillo. ¡Y vaya si salió bien!
Con la comida lista, me sentí satisfecha y orgullosa. Decidí que estaba lista para más, mi próximo reto será el risotto de champiñones. Antes de apagar las luces de la cocina, tomé una foto; esta vez la cocina no parecía el escenario de una película de terror.
Así que, si has probado este set de utensilios, comenta tu experiencia. ¡Buen provecho!


