Viernes por la tarde, en el típico café de puesta al día con amigas, la conversación deriva en la comida -¡como no!- y es que nos hemos vuelto sibaritas con las hamburguesas; ya no es una cuestión de comida rápida, ahora es arte llevado a su máxima expresión, el barroco hecho un manjar. Yo, como siempre, estoy en el paso previo, me inspiré en la hamburguesa para preparar filete ruso esa noche. Si no puedo escalar el Everest, quizás sí la colina de al lado de casa, o eso pensaba yo, y nada más lejos de la realidad.
Armada con mi optimismo habitual, me lancé al desafío de crear filetes rusos sin un toque al carbón. Mi cocina, que estaba en un estado zen, se transformó en un escenario de caos. La carne picada, que en teoría debía amalgamarse suavemente con los demás ingredientes, parecía tener vida propia, resistiéndose a cualquier intento de domesticación y únicamente se quedaba pegada entre mis dedos.
La primera señal de que estaba en un territorio desconocido fue cuando la sartén, mi aliada tras un proceso de reconciliación, decidió traicionarme nuevamente. El aceite, que debía ser el medio para una cocción dorada y uniforme, optó por convertirse en un geiser de pequeñas erupciones. Cada filete que tocaba la sartén se convertía en un experimento sobre la ley de Murphy: si algo puede salir mal, saldrá mal.
Mientras luchaba con la carne, los huevos y las especias, la cocina me recordó, que como la vida, está llena de sorpresas y no siempre puedes controlar el resultado. Cada filete irregular, cada salpicadura de aceite, era un recordatorio de que el proceso es tan importante como el producto final.
Al final, con la cocina hecha un campo de batalla y el delantal manchado como medalla de honor, me senté a probar el fruto de mi labor. Los filetes rusos, aunque lejos de la perfección estética, estaban deliciosos. Había algo profundamente satisfactorio en haberlos hecho yo misma, a pesar de los contratiempos.
Así que aquí estoy, compartiendo mi aventura no como una historia de fracaso, sino como otro paso más en el aprendizaje de este arte. La próxima vez que alguien mencione la alta cocina de las hamburguesas, sonreiré sabiendo que el arte culinario verdadero reside en la valentía de intentarlo, en la belleza de los errores, y en la alegría de compartir esos momentos imperfectos, con café y buenas amigas.
Si te sientes inspirado por esta odisea culinaria y decides aventurarte en la creación de tus propios filetes rusos, recuerda: la perfección está sobrevalorada, y las mejores historias nacen de los mayores desastres. ¡Comparte tus experiencias en los comentarios y celebremos juntos el arte de aprender cocinando!
Receta
Ingredientes:
- Carne picada: medio kilo (mitad cerdo, mitad ternera)
- Cebolla: 1 unidad.
- Huevo: 1 unidad.
- Pan: cuarta parte de una baguette.
- Agua: medio vaso.
- Sal: media cucharada.
- Pimienta: una pizca.
- Aceite de oliva: para freír.
- Harina: 1 vaso (para empanar).
Instrucciones:
- Preparar el pan:
- En un bol, coloca las migas de pan.
- Añade medio vaso de agua a las migas de pan y deja reposar la mezcla durante unos 10-15 minutos.
- Preparar la cebolla:
- Limpia la cebolla y córtala en trozos pequeños o rállala con un rallador.
- Mezclar los ingredientes principales:
- En otro bol, coloca la carne picada.
- Añade la cebolla preparada, el huevo y salpimenta al gusto.
- Remueve ligeramente la mezcla.
- Incorporar el pan:
- Escurre todo el agua del pan que has preparado anteriormente.
- Añade el pan a la mezcla de carne y mezcla bien hasta que quede homogéneo.
- Preparar la sartén:
- Calienta la sartén con aceite, asegurándote de cubrir toda la superficie (aproximadamente un dedo de profundidad).
- Formar y empanar los filetes:
- Humedécete las manos y forma bolas con la mezcla de carne.
- Aplasta ligeramente las bolas para darles forma de filete.
- Reboza los filetes formados en harina o pan rallado.
- Freír los filetes:
- Una vez el aceite esté bien caliente, coloca los filetes en la sartén.
- Fríelos a fuego medio durante aproximadamente 5 minutos por cada lado.
Sigue estos pasos para disfrutar de unos deliciosos filetes rusos caseros.





