Iba tan tranquila de vuelta a casa hasta que algo me detuvo. Uhmmm, huele a manzana asada con canela, el aroma más dulce que existe.
Así empezó mi nueva aventura, estaba muy motivada, para intentar algo más que unas manzanas asadas : quería hacer un pastel de manzana y canela. Así que ahí estaba yo, en mi cocina, con un delantal con más manchas que un dálmata, dispuesta a no perder por KO otra vez.
Empecé pelando las manzanas con la destreza de un pez subiendo a un árbol, hasta que una manzana rodó, intentando escapar del destino que yo había imaginado. La masa, bueno, eso es otra historia. Digamos que la harina y yo tuvimos una pequeña batalla de baile, y la harina ganó.
Al final, con manzanas en su lugar y una masa que parecía decente, el pastel estaba en el horno. Mientras, yo me preguntaba si acabaría siendo un pastel u otro de mis «experimentos» de ciencias.
Ha quedado resultón, huele bien y apostaría a que incluso es comestible.
¿Y tú? ¿Echas de menos el olor a manzana asada con canela? Si te animas a probar la receta, no dudes en comentar tus trucos y consejos o simplemente cómo evitar que parezca que tengo tres manos izquierdas.
Receta
Ingredientes:
- 6 manzanas (Por si una consigue huir)
- 200 ml de leche
- 2 huevos
- Canela
- Ralladura de 1 limón
- 200 g de harina de trigo
- 110 g de azúcar
- 1 cucharada de impulsor químico (tipo Royal)
- 1 poco de mantequilla para untar el molde
- 30 g de mermelada de melocotón
Instrucciones:
Pelamos, quitamos el corazón y cortamos en trozos pequeños 3/4 manzanas.
Llevamos las manzanas al vaso de la batidora y añadimos la leche.
Añadimos los huevos.
Añadimos la ralladura de limón, la harina de trigo, el azúcar y el impulsor químico.
Trituramos hasta que quede una masa fina y sin grumos.
Vertemos la masa en un molde redondo que hemos preparado cubriendo la base con papel de horno y untando con mantequilla las paredes.
Pelamos, quitamos el corazón y cortamos en láminas finas las 2 manzanas restantes.
Colocamos las láminas de manzana encima de la masa hasta cubrir toda la superficie.
Le damos un toquecito de canela al gusto.
Horneamos la tarta a 180 ºC durante 30 minutos, con calor arriba y abajo.
Sacamos la tarta del horno y la pintamos con mermelada de melocotón.
Dejamos que la tarta se enfríe antes de servirla.
Para que la tarta quede más jugosa, se puede añadir un chorrito de brandy o licor de manzana a la masa.
Se puede sustituir la mermelada de melocotón por otra mermelada que te guste, como mermelada de fresa, mermelada de frambuesa o mermelada de naranja.
Si quieres que la tarta tenga un toque crujiente, puedes añadir un poco de nueces o almendras picadas a la masa.





